sábado, 4 de septiembre de 2010 | By: Roque

Guardián de estrellas

Estas líneas son el producto de la imaginación de alguien que trabaja en un servicio especial, en un encargo que para el común de los ciudadanos pasa desapercibido, las labores de él en particular son desconocidas o poco claras para el resto de la población, de forma particular las cosas que arregla parecen en ocasiones que simplemente logran su compostura por sí mismas, es más, se cree que sus labores son inexistentes, por que son pocas las personas que han visto a sus compañeros en acción.

En una mañana del mes de Junio es cuando la historia suelta sus riendas, siendo las 9 de la mañana Neb se encontraba sentado en el escritorio donde empezaba la búsqueda de trabajo desde su laptop. Era un día caluroso de verano, donde el sol se imponía con sus rayos y apaciblemente se escuchaba el trinar de los pájaros y a lo lejos los ruidos de los coches en las grandes avenidas. La habitación que comparte con su hermano es grande, su cama se encuentra sin tender y él todavía tiene la ropa de dormir puesta, a pesar de tener ya varias horas despierto, su búsqueda ha logrado captar su atención y energía en el inicio de la jornada.

Las ideas que rondaban en su cabeza eran varias y difusas, en realidad durante toda su vida tenía la impresión de que siempre había sido así, nunca había tenido seguridad o estabilidad y era de su total conocimiento que el cambio de sus planes siempre tenían un cambio que él no había previsto, anteriormente esto le causaba un sentimiento de frustración enorme, pero con el paso del tiempo se habia acostumbrado a ello.

En una recapitulación rapida de sus últimos meses, la sensación de hastío, monotonía y vacío se conjugaban con la depresión que padecía, la idea de abandonar este mundo por medio del suicidio, era una constante que martillaba en ocasiones lentamente y él podía evadir esas sensaciones con el trabajo de la oficina, sin embargo en otras circunstancias parecía un bombardeo intenso e insoportable, pero había algo que lo motivaba a seguir abriendo camino en la vida, a pesar de que su mente le jugaba numerosas traiciones, no cabía duda que quién fuera su mismo verdugo fuera él mismo.

Cuando Neb era un adolescente, los ideales y utopías de cambiar al mundo o el entorno formaron en él una firme convicción de que fuese como fuese, él podría lograrlo, lo que él no prevenía eran las constantes luchas que tuvo que librar en un campo de batalla, no sólo en el ámbito universitario o del trabajo, su vida personal siempre había sido poco común y en cierta forma un poco desafortunada, por lo que en esta mañana de Junio de la cuál escribimos él ya no se hacía ilusiones o ideaba planes, simplemente fue abriéndose paso en la peligrosa corriente del destino.

Al abrir una oferta en las publicaciones de empleo, él de forma lenta leyó las especificaciones de la vacante e intuitivamente había algo que le ordenó, casi de forma automática, que enviara su curriculum a dicha empresa, aunque no le quedaba del fondo claro a qué se dedicaría, pero él sabía de antemano que tenía que estar ahí.

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