domingo, 27 de septiembre de 2009 | By: Roque

Psicólogo

Cuando estaba estudiando el tercer año de secundaria decidí que tenía que estudiar Psicología, ¿De dónde vino esa idea?, no lo sé, pero para ese entonces recuerdo que todo parecía confuso en mi vida personal, ya que en la escuela no me iba bien, tenía unas calificaciones que no dudo que hacían avergonzar a mis padres y yo no me sentía la mejor persona en el mundo, sin embargo había actividades que realizaba que me hacían permanecer de pie, una de ellas era un grupo religioso donde empezó a sacudirme la idea de irme de casa para estudiar y dedicarme a ese tipo de vida.

No sé cómo le haría, pero creía que podría combinar los estudios que requería la vida religiosa con psicología, y en este entonces la idea de salir de casa era la que más me sorprendía y me fascinaba, por lo que decídí darle el tiempo al tiempo.

En el tercer año de la preparatoria empezamos a tomar las clases de psicología y descubrí que tenía cierta afinidad y que mi decisión de la secundaria no era tan lejana o tan desagradable, al momento de dejar la vida religiosa entré a la Universidad en el DF y se abrió un nuevo camino en la forma de ver a la Psicología.

El transcurso de toda la carrera merece otra entrada...

Pero lo que si puedo escribir es que cuando salí de la carrera no me sentía tan apasionado por la profesión, ya que me habían llovido miles de situaciones que me hicieron entrar en una depresión bastante fuerte al grado de no querer titularme, sin embargo por presiones familiares realicé ese trámite.

Actualmente me sigo considerando un psicólogo en formación (a pesar de haber salido hace 5 años de la Universidad), pero debido a varias circunstancias que he tenido que afrontar me he sentido mejor al ocupar esta profesión (sin embargo una parte de mi siempre se debate entre la pasión de la música).

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