lunes, 14 de junio de 2010 | By: Roque

Escape

El sonido de un timbre anunciaba el fin de la jornada escolar del día, los alumnos guardaban todos sus útiles en sus mochilas saliendo rápidamente hacia la salida del plantel escolar. El profesor Frija, vestido con un traje negro, guardaba sus listas y materiales en el maletín viejo que acostumbraba portar, su semblante siempre tranquilo y jovial transmitía paz a quién se le atravesara por su camino.

Había terminado sus clases de matemáticas en la secundaria donde por órdenes de sus superiores, había tenido que establecerse por un tiempo indefinido, él fiel a sus principios, había aceptado el reto, a pesar de que su destino actual no le agradaba del todo, había algo superior que lo mantenía con buen ánimo y esto era la firma al juramento de servicio que regía a todos los Maiwi[1].

Frija era un tipo de buen semblante y carácter, vivía su profesión con un sentido de pertenencia a la legión como algo sagrado, fue reclutado cuando él ya contaba con estudios universitarios y una aparente vida normal en la sociedad tradicional de Supi; sin embargo un representante de los maiwi habló con él en una tarde, dándole la noticia de que era uno de los elegidos para participar en la educación y formación de nuevos mercenarios.

Esa tarde, donde el sol iluminaba cada uno de los rincones del salón de clase, Frija se dirigió al aula de actividades extracurriculares, ya que apoyaría en la coordinación de un grupo de actividades juveniles en formación ética; los maiwi profesaban no sólo la educación de carácter militar, también se encargaban de sustentar sus acciones hasta en materias como la filosofía o la metafísica, sin embargo con el paso del tiempo la organización tuvo que ampliar sus alcances formativos ya que la sociedad había tenido grandes transformaciones y exigía ciudadanos educados, si bien en un régimen estricto, ahora buscaba la formación de líderes administrativos y diplomáticos.

La búsqueda de nuevos aspirantes a la formación y vida de los maiwi se había vuelto complicada, ya que la sociedad actual veía en ellos un modelo de vida un tanto obsoleto y poco atractivo, sin embargo Frija tenía la esperanza de que en estos grupos de formación ética pudiera reclutar a chicos interesados en la vida de la legión.

Neb era un muchacho tímido que asistía al grupo por una sencilla razón y ésta era que los participantes quedaban libres de participar en actividades deportivas, ya que él nunca había practicado algún deporte durante su niñez y era presa constante de la burla de sus compañeros, por lo que al integrarse a esta actividad le ahorraba un sinfín de problemas.



[1] Legión formativa de mercenarios de guerra

0 comentarios:

Publicar un comentario