en cada uno de los balcones
donde la nostalgia
se confunde con lo nublado
Luces tenues
amantes del gris
de tintes violetas
y besos suaves
Regreso
en la lentitud
del vagón
de por sí ya triste
Para llegar a mi casa
a escuchar los ríos,
encontrar el aire húmedo
resbalar en el charco
Me invitas
a jugar
con tus retos
quitándome el frío
Me devoras
en tu sonrisa
me consumes
con tu abrazo
Ahora
los dos
hacemos que crezca
un gran árbol
Frondoso y fuerte,
imponente en altura
delicado, con grandes ramas
apacible, con pequeñas hojas
Alimentado
de nuestros deseos nocturnos
de palabras
que los dos nos hemos apropiado
Del delicado inicio
Al desenfrenado palpitar
Llegando al clímax
aparecemos el sol.
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