lunes, 21 de junio de 2010 | By: Roque

Llueve y cantas

En mis pasillos,
en cada uno de los balcones
donde la nostalgia
se confunde con lo nublado

Luces tenues
amantes del gris
de tintes violetas
y besos suaves

Regreso
en la lentitud
del vagón
de por sí ya triste

Para llegar a mi casa
a escuchar los ríos,
encontrar el aire húmedo
resbalar en el charco

Me invitas
a jugar
con tus retos
quitándome el frío

Me devoras
en tu sonrisa
me consumes
con tu abrazo

Ahora
los dos
hacemos que crezca
un gran árbol

Frondoso y fuerte,
imponente en altura
delicado, con grandes ramas
apacible, con pequeñas hojas

Alimentado
de nuestros deseos nocturnos
de palabras
que los dos nos hemos apropiado

Del delicado inicio
Al desenfrenado palpitar
Llegando al clímax
aparecemos el sol.

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