Cuando te acompaño,
voy escuchando
todas tus vivencias,
toda tu sabiduría.
Me empapo del tiempo,
en que no te tuve cerca,
de cuando el extrañarte
era una constante.
Y ahora de nueva cuenta,
estás en mis brazos
acariciando tu cabello
escuchando tus suspiros.
Sin antes sentí tus labios,
ahora soy feliz
con solo tener tu mirada,
por que me regalaste palabras.
Si fui feliz
al acariciar tu cintura,
y con mis manos
siento tu vida.
Así es nuestro camino,
mientras beso tus manos
y me grabo tu rostro,
mientras me dices ¡cuídate!
0 comentarios:
Publicar un comentario