en que me pediste
un lindo cuento
para conciliar el sueño.
Por que iba a tratar
sobre tus manos,
de tu piel
y tus caricias
Los paisajes del mismo,
se dibujarían con tintes blancos,
púrpuras y rojizos
difuminados en recuerdos.
Los personajes
ya existían
eran viejos conocidos
como inquietos adolescentes.
Mientras la historia
seguía su curso,
descansabas plácidamente
invitándome a estar a tu lado.
Mis brazos se fundieron
en tu frágil cuerpo
Y mi mirada
te prometía el olvido.
Sentir tus labios,
y percibir poco a poco
el fuerte latido
de tu corazón.
Las palabras,
fueron cediendo el paso
de tu atención
a la del cansancio.
Poco a poco...
la historia terminó
y tu conciencia se fue,
dejándome a tu cuidado.
Ahora he cambiado
mi lindo oficio
de cuentacuentos,
ahora soy tu centinela
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