viernes, 8 de enero de 2010 | By: Roque

Cuerpo

Hoy he llegado
con las manos rotas,
los labios partidos
y los pies descalzos.

Esta tarde
me enfrenté a mí,
mi parte triste,
mi parte absorbente.

La sangre,
los huesos rotos,
las heridas,
esperan con ansias la cura.

Camino despacio,
como un ser débil,
incapaz de hilar algo
arrastrando mis restos.

Veo en el espejo
y mi rostro sigue igual
me veo bien peinado
sin ningún rasguño.

Mientras mis ropas
siguen limpias,
con orden
y una bonita fragancia.

El dolor no se percibe
en ninguna de mis expresiones
en mis manos rojas,
ni en mis brazos.

Me ha traicionado
mi forma de ser,
la moral que me carcome,
el trabajo sin vida.

Y ahí sigo,
rompiendo lo que queda
de este cuerpo
este cuerpo rendido.

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