martes, 5 de enero de 2010 | By: Roque

Reyes e inocencia

5 de Noviembre de 1989

Esos días no atraían nada interesante en nosotros, todo se resumía en ver la tele y hacer la tarea, pero de hace días que teníamos la inquietud de lo que nos iban a traer de regalo los Reyes Magos, ya que siempre se habían caracterizado por no traer nada de lo que solíamos pedirles, pero esperábamos que algún año cambiaran su forma de pensar y no fueran tan ocurrentes de traernos juguetes aburridos.

Aunque un rumor en el salón de clases nos había advertido que los Reyes Magos eran los papás, mi hermano y yo decidimos guardar el secreto como quién guarda el oro y en tiempos actuales sus vicios, por lo que éramos felices imaginando que carajos nos podían traer.

En ese entonces solo vivíamos con mi papá, mi mamá se había ido de la casa y la veíamos los fines de semana, eran de las primeras ocasiones en que íbamos a tener fiestas así, recuerdo que solíamos celebrar navidad y esas cosas, poníamos un árbol y cenábamos entre discusiones de mis padres, en fin, esas fiestas llegan a las familias de miles de formas.

Ahora el peso económico imperaba en todo, mi padre con trabajos y tenía con que comprar la comida, ya que su trabajo en la constructora había terminado y no aparecía ningún otro proyecto, de esas épocas solo recuerdo apuros económicos y nada de felicidad, creo que es por eso que en la actualidad no me gusta diciembre ni los inicios de enero.

Se acercó la hora de la comida, y el menú consistía en atún con mayonesa en tacos (llevábamos semanas comiendo lo mismo), al terminar de lavar los platos mi papá nos pidió que nos acercáramos a la cocina, y con un notable nudo en la garganta nos dijo que este año no íbamos a tener regalo de día de Reyes... (¡todo eso pasa por portarme mal!, -pensé-), la razón era muy sencilla: Los dichosos reyes eran los papás (ahora entendía por qué compraban unos juguetes tan raros) y mis papás estaban separados, mi papá desempleado Y NO HABÍA DINERO punto final, adiós juguetes.

Mi hermano y yo nos fuimos al cuarto sin decir nada, pero lo que si recuerdo es ese dolor intenso en el estómago de la desilusión, en fin, todos esos cuentos de que había que estudiar mucho y hacer la tarea ahora me sabían a nada, muchas veces me he sentido frustrado y eso fue hace más de 20 años, no importó mi 10 en español ni el 9 en matemáticas, bueno ya, pensé, algo pasará.

Al otro día, nuestra sorpresa fue enorme, mi papá había sido un mentiroso por que LOS REYES MAGOS SI EXISTÍAN, por que si mi papá no tenía dinero, ellos dijeron -Venga, vamos a regalarles algo a esos gorditos- y nos trajeron varios juguetes que ahora si eran divertidos, lo que más recuerdo de entre todos ellos es el tener una Avalancha.

Nunca pensé que me hubiera gustado tanto que mi papá se equivocara, y le dije a él: ¡¡Papá ya ves los reyes magos si existen!!, él solo asintió y contestó con un seco ¡Si!

Y... ¿Cómo aparecieron los reyes?, mi abuela sabía que mi papá no tenía trabajo, entonces... ella hizo la magia, y así me hizo creer de nueva cuenta que todo mi esfuerzo había valido la pena.

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