miércoles, 6 de enero de 2010 | By: Roque

Escupiendo Vidrio

Eran las 4 o 5 am, cuando empezaba a dejar de tomar alcohol y trataba de cubrirme del frío de la madrugada, no recuerdo por qué, pero estaba sentado a lado de alguien que no conocía y ya se encontraba lo bastante ebrio para poder entablar una conversación interesante, lo único que podía hacer era permanecer sentado y esperar a que fuera un poco más tarde para tomar el transporte público.

Esos días eran particularmente libres para mí, estudiaba en la universidad los últimos trimestres, trabajaba en el cine como proyeccionista y ahora estaba en una fiesta de todos mis compañeros del trabajo, ellos encontraban diversas formas para divertirse y organizar las reuniones era lo más común, no solía asistir a ellas por que el ritmo de vida que llevaba hacía que buscara otras opciones para descansar, a parte, no me gusta bailar y la música que hay siempre me aburre o no me sabe realmente a música, por eso tenía a mi grupo Watmos con los cuales hacíamos ruido en la casa de ensayos.

Durante la fiesta tomé bastante, no recuerdo qué, pero lo más seguro es que haya tomado cervezas y tequila, a la fiesta había ido Tina y esa niña siempre me había gustado, entre nosotros ya habían pasado cosas, pero ella siempre terminaba por decirme que no me hiciera ilusiones por que no íbamos a ser novios, de cualquier forma cuando podía la besaba.

Cuando ya estaba ebrio, ya me nacía el bailar (aunque debo de admitir que soy realmente malo para esa cuestión), y Tina bailaba conmigo y se alejaba, aunque sus amigas después le prepararon varias bebidas que la embriagaron a final de cuentas, al grado en que ya no podía caminar sola y la estuve cuidando en el transcurso de la noche, ella se sentía apenada por que había vuelto el estómago un sin fin de ocasiones y yo me encargaba de sostenerla, la luna era nuestro cómplice al ver como nos besábamos y nos confesábamos lo mucho que nos queríamos.

Cuando Tina se sintió mejor hubo la oportunidad de dejarla en su casa y acompañé a todos los que fueron allá, sin embargo yo quería seguir en la reunión y me regresé caminando sin importarme lo peligroso que puede ser la Ciudad de México, de cualquier forma no tenía nada de relevancia que pudieran llevarse más que mi celular (y no creo que lo quisieran por ser un modelo atrasado), al llegar alguien me pidió que la abrazara, yo me di cuenta que ya era realmente tarde.

Fue así como llegué al momento de estar en mi silla, esperando a que el tiempo pasara y a la vez no pasara, no sé cómo pero llegaron otros amigos en un coche, ellos también estaban ebrios, pero tenían un semblante tranquilo, uno de ellos iba a ver a su chica y creo que a final de cuentas ella terminó mandándolo al carajo por estar borracho, él nos dijo a varios tipos que estábamos ahí: ¿No quieren un ride?, conocí donde vivía él y quedaba cerca a mi casa, por lo que decidí unirme al grupo de exploradores.

Este hombre tenía un auto nuevo, y al parecer tenía poco tiempo de estar manejando, me llamó la atención que manejaba demasiado rápido, pero al parecer tenía control de la situación por que al ingresar a los carriles de alta velocidad logró sacar ventaja de varios autos que corrían por el Periférico -¡Eh esa estuvo buena!- dijo el copiloto, al parecer llegaríamos pronto a nuestro destino, sin embargo por querer rebasar a otro auto perdió el control y el coche se volteó.

Si mal recuerdo íbamos a 140 km/ hora, el asfalto mojado y la condición etílica de mi amigo no eran factores que hubieran ayudado a este intento de Grand Prix amateur al que jugábamos, recuerdo que en el momento en que el auto giró tomé el asiento del piloto lo más fuerte que pude como si me aferrara a la vida misma, por la velocidad que teníamos, el coche siguió arrastrándose sobre el pavimento y en ese momento pude apreciar como el techo sacaba chispas con el suelo, por un momento pensé que el toldo se desprendería y quedarían partes de nuestro cuerpo regadas por el periférico, sin embargo no fue así.

Cuando el auto se detuvo, miles de ideas pasaban, pero algo me hizo notar que no iba a poder salir por la puerta, al voltear noté que el vidrio de la parte trasera estaba deshecho, por lo que me aventuré a salir por ese espacio, me recibió alguien que parecía ser un paramédico (francamente dudo que lo fuera), y me ordenó que moviera la pierna en forma circular, no sé por qué pero toqué mi cabeza y sentí vidrios que al notarlos en mi mano estaban manchados de sangre, -ahora falta que me haya roto la cabeza-, todo me dolía y en particular tenía una horrible sensación en la boca, empecé a escupir vidrio por lo que llegué a pensar que estaba todo ensangrentado, pero no todo fue más sencillo de lo que me imaginé, el conductor no dejaba de pedirnos perdón y recuerdo que abracé a todos los que estábamos ahí, era como una victoria sobre la muerte, pero había cosas pendientes.

La policía podía llegar y meter en problemas a todos, todavía tuvimos el valor y la fuerza para volver a voltear al coche, era un espectáculo demasiado increíble para ser real, ya que se notaba que el auto era pérdida total, cuando por arte de magia escuchamos la sirena de la patrulla, mi amigo el conductor asumió toda su responsabilidad y se fue con los oficiales, mientras los demás decían que le ayudarían a salir del problema, yo no sabía qué hacer, por que alguien se acercó para decirme -¡Tú no debes de estar aquí!- y fue cuando comprendí todo el aprecio que él me tenía, llamó a su hermano quién nos ayudó y finalmente me llevó a mi casa.

Cuando me llevaron al hospital parecía que no pertenecía a las escenas de traumatismos que pude observar, yo me movía por mi propio pie mientras a todos los llevaban en camillas, no se me rompió ni un solo hueso, solo tuve una contractura muscular en la espalda de la fuerza que hice al aferrarme al asiento, me enviaron de incapacidad por 4 días.

Todo esto tiene un fin...

Conocer que la vida
es tan fuerte
tan frágil
como la porcelana.

Mientras yo juego
a ser una persona grande,
mientras por otra
no dejo de sorprenderme.

Atrapado
en la misma velocidad
del fuego que no quema,
que arropa para proteger.

Saliendo victorioso,
con heridas
y con la pena de estar
escupiendo vidrio.

1 comentarios:

La payasita triste. dijo...

no mms rockeee



jajajaa


a mi me choca andar co n ebrios y en autos...yo mejor fumo y vueloo..........


ahi lamuerte no te alcanza
mides cada sentimiento, y cada inencion
solo quieres respeto y trato digno


asi es fumar y volar



no tomen y manejen mejor fumen y vuelen...

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