viernes, 25 de diciembre de 2009 | By: Roque

Piel

Salíamos y tomábamos
platicábamos de tantas cosas
en medio de aquel pequeño centro
buscando acrecentar la tarde.

Me gustaba verte
tan blanca
tan temerosa
fumando tu cigarro.

Te escuchaba
tus anécdotas
tus frustraciones
tus sueños

Pasaban los minutos
y el tiempo se nos iba cerrando
pero aún así,
lográbamos cambiar de lugar.

En la oscuridad de un callejón
me gustaba tomarte por sorpresa
darte un beso y abrazarte
sentir tus manos con las mías.

Cuando podías
te escapabas a mi cuello
y yo me encaminaba
a tu cintura.

Nos gustaba ser asi,
escondidos,
por que ahí realmente
estábamos los dos.

A veces la noche
nos hacía otra invitación,
para conocer
aún más la intimidad.

Seguíamos en otro beso,
mientras desnudos
sabíamos lo que era
la tibieza de las caricias.

Cuando por fin,
estábamos abrazados
sin nada más que
nuestro ser.

Cuando en tu mirada
estaba la mía,
deseando
no perderme de nuevo.

Al besar
tu linda espalda
y perderme
en su suavidad

Pero regresar a la realidad
era una lenta marcha
de la cuál
queríamos volver.

De nueva cuenta,
de regreso
a mi casa
a mi rutina.

Anhelo
el volver romper el tiempo
y escaparme
en tu piel.

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