jueves, 10 de diciembre de 2009 | By: Roque

Rutina

Yo no tengo más cosas,
que mis manos,
que mis oídos,
que mis palabras.

A veces lo que digo,
no gusta,
no complace,
simplemente se vuelve intrascendente.

A diario vivo lo mismo,
cuando al querer hablar,
mis palabras no tienen conexión,
con lo que pasa alrededor.

Soy distinto,
tan diferente a los demás,
que en parte me hace sentir bien,
pero la mayor parte me hace sentir mal.

Tal vez pienso
que lo mejor sería,
tener una vida normal
con esposa e hijos.

Pero no puedo engañar
a todo lo que me gusta
la música ruidosa,
el tomar y divagar en mi pensamiento.

El paso de las semanas,
de los meses y los años,
me han enseñado
a ser fuerte, casi como una piedra.

Pero pienso que el ser así,
hace que la gente se retire de mi,
de por sí más...
de lo que ya está.

Yo no sé qué hacer,
para parecer atractivo,
para sonar lindo,
para hacer reir a todos.

Existen muchos momentos,
en los cuales pienso
que nací en el lugar equivocado,
ya que me considero de buenas intenciones.

Creo que no todos
podrán compartir mis ideas,
no sé quién sí,
no sé quién no.

Hoy solo puedo escribir esto,
al tiempo que escucho mi música,
mi fiel refugio,
sabiendo que terminaré preparado para trabajar mañana.

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